Cayetanoo

Uno de los compromisos más importantes de la temporada y Cayetano en artista dejó toda su inspiración ante el que cerró plaza en La Maestranza de Daniel Ruiz y cortó una oreja que se quedó corta ya que el público que llenaba los tendidos pidieron la segunda. Entrega, raza, casta y elegancia en su toreo durante toda la tarde. Jornada de emociones para la familia Rivera Ordóñez ya que su hermano Francisco se despedía de los ruedos y también cortó una oreja.

Así se mostraba Cayetano ante los micrófonos de Toros. Tras el tercero, señaló que “aquí hace falta toro. Parecía que tenía calidad, pero como no tenía fuerza, ni transmitía ni ayudaba ni acompañaba ni nada. Así se van los sueños por la ventana. Es un día bonito para nosotros y la portagayola es una firma de la familia. Era bonito hacer el esfuerzo. Mucha ilusión y deseo de disfrutar de esta plaza y de esta afición”.  Tras la oreja comentó que “se ha rajado muy pronto, pero por lo menos las embestidas que tenía me las ha dejado disfrutar. He podido gustar ante esta afición”

LA RAZÓN

lA RAZON“Lejos se quedaba esa portagayola con la que le recibió y que fue su carta de presentación. Y el milagro de salir ileso mientras el toro le saltaba por encima. En el sexto se le notaba arrebatado e incluso enfurecido. Era su tarde y no la iba a pasar por alto. Lo demostró en el quite por gaoneras en el que tuvo que aguantar el frenazo del toro dos metros antes de entrar al engaño. Muy seguro, muy de verdad se vio a Cayetano. Bordaron Iván García y Alberto Zayas el tercio de banderillas. Palabras mayores. Y Cayetano brindó el toro al hermano. Para ellos quedó, pero la emoción trepaba. Se echó de rodillas el torero, aguantó los tiempos de espera del toro, que había que llegarle mucho, y se entregó de lleno. Al acabar la tanda. Era la primera. El público en pie. Ya en la vertical siguió por derechazos relajado, encajado, seguro de lo que hacía y por lo que había venido hasta aquí. Empaque y entrega que conectaron directamente con la nobleza del animal y con el público. Lástima que de pronto, cuando toreaba al natural, el de Daniel Ruiz se rajó. Se fue detrás de la espada y cortó una oreja de mucho peso (dos pidieron). Más allá de los trofeos hubo emoción.”

MUNDOTORO

Mundotoro

 

“En el nombre del padre. Un emotivo adiós. De ‘Paquirri’, por ‘Paquirri’. Y una torera faena, de raza. De Cayetano, a ‘Paquirri’. En el nombre de ‘Paquirri’. En la tarde de la despedida de Rivera Ordóñez, Cayetano honró la memoria de ‘Paquirri’. La de los dos. A su padre, y a su hermano. Especial cita. Con la emoción por bandera. A flor de piel. Desde el minuto 0 Francisco. Y hasta el último segundo, Cayetano. A la puerta de chiqueros los dos hermanos. Los dos, a una. Y a por todas. En Sevilla, cuyo público supo leer una tarde de especiales sensibilidades y conceptos. Lástima que El Juli bailara con ‘las más feas’. Y que se viera obligado a dejar el protagonismo a los hermanos. Actores principales ambos. Uno, Rivera, que instrumentó un emotivo trasteo al buen cuarto de Daniel Ruiz, el toro más completo del encierro, del que cortó una oreja. Y otro intérprete destacado, Cayetano, que firmó una intensísima faena, muy torera, con la raza que siempre le distinguió, premiada con una oreja, para la que incluso se le pidió con fuerza la segunda.”

APLAUSOS aplausos

Oreja con petición de la segunda para Cayetano en el sexto, que dio así cumplida réplica a su hermano, a quien había brindado previamente su faena. Bien Cayetano, especialmente en un torero quite con el capote a la espalda. Iván García y Alberto Zayas se desmonteraron tras parear y, tras el referido brindis, Cayetano arrancó de rodillas, poderoso y valiente, el trasteo de muleta. Prólogo de mucha emoción. Alarde de raza del menor de los Rivera. Luego, en los medios le pudo al toro y, de hecho, cuando el animal se sintió podido empezó a buscar las tablas. Exhibió firmeza y temple el torero, muy centrado desde que empezó hasta que terminó de un estoconazo.

 

EL MUNDO

EL MUNDO“Para colmo de Julián, Cayetano también le cortó una oreja al sexto. Con lo que se podría decir que los hermanos Rivera se la mojaron a El Juli. Cayetano se desató con el último de la escalera, que por longitud de pitón se camuflaba. Se descalzó y, como en aquella tarde lejana en Madrid, tiró la montera para provocar la embestida. La larga afarolada tan de don Antonio Ordóñez prologó el quite con el capote a la espalda. Ceñidas las gaoneras y fuertes los oles. El brindis a su hermano subió de decibelios la emotividad. Como el principio de faena con las dos rodillas por tierra. Valiente y descarado el arranque, que incluyó un cambio de mano que conectó con los tendidos como un calambre. Ya en los medios y con la embestida bondadosa y humillada, Cayetano Rivera se relajó en redondo. Como en los naturales que no duraron más porque el toro se rajó. El espadazo fue inapelable. En el mismo hoyo de las agujas se hundió el acero hasta los gavilanes. La Maestranza se desbocó con la pañolada. Nada que objetar al premio conquistado”.

 

CULTORO

cultoroOtro muy serio de cara, astifino como una aguja el sexto. Tremendo de pitones pero justo de morfología. Un toro que permitió un precioso quite, el llamado “Quite de Ronda” Cayetano decido y arrojado se expresó con su capote. Tras un brillante tercio de los hombres de plata que les hicieron saludar a Iván García y Alberto Zayas. La emotividad vino en el brindis de hermano a hermano, de torero a torero. Cayetano se tiró de rodillas ofreciendo el pecho, toreando con el corazón, sin técnica y con toda la dinastía en su fresca muleta. Lo embarcó ‘delante’ con todas las ventajas para levarse el revolcón pero Rivera citó con mando y precisión para hacerse el dueño de la mansito que cerró plaza. El sexto dale duró a Cayetano tres series donde destapó para Sevilla el empaque que posee el menor de los Ordóñez. Cayetano conjugó la raza y sus elegantes formas para firmar una faena de mucha entrega y transmisión. El último término acobardado ante tanto poderío de su matador. Espadazo de premio y oreja importante.

ABC

ABC“Cita al sexto desde lejos pero el toro se le para; le aplauden luego con fuerza gaoneras ajustadas y se escucha “¡Viva Ronda!”, el grito de un entusiasta. Saluda Iván García junto con Alnerto Zayas. Le brinda luego a su hermano que, cariñoso, le abraza. Hincándose de rodillas, la gran ovación se gana, con un gesto de valiente que es muy propio de su casa; luego, templa bien al toro, llevando la mano baja, hasta que la res se aflige y hacia las tablas se raja. Mata bien, corta un trofeo y, así, a su hermano se iguala.”

 

VÍDEO RESUMEN: TOROS

FOTOGRAFÍA: LA MAESTRANZA-EMPRESA PAGÉS