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Todo apuntaba a que sería una tarde triunfal en Burgos; era el día grande de la feria, los tendidos estaban abarrotados de gentes, y el cartel había levantado una gran revuelo, sin embargo el juego de los toros de La Palmosillla no fue el esperado.

A pesar de esto Cayetano Rivera realizó lo más destacado  y consiguió pasear el único trofeo que se concedió en toda la tarde. Fue en el que cerraba plaza, cuando Cayetano, tras una faena de mucho temple y estética consiguió poner el público en pie y se le concedió la oreja.